Fuente:
Trazados Masónicos.
Samuel Mario Molina del Ángel.
Editorial Entre Columnas.
R.·.L.·. S.·. "Renato Laborín Ríos" No. 22
Jurisdiccionada a la M.·. R.·. Gr.·. L.·. de AA.·. LL.·. y AA.·. MM.·. del Pacífico Sonora
R.·.E.·.A.·.A.·.
Cuando por primera vez oímos a alguna persona decir: "Fulano es masón". La pregunta que surge inmediatamente es; ¿Es una religión, o una secta, o un club filosófico, o un partido político, o que cosa es...? Para intentar llenar esta información y a la vez contestar otras interrogantes tales como: ¿Cuáles son sus finalidades? ¿Cuál es su historia?, ¿Cómo está organizada internamente?, saber si interviene en la política, o saber cuales son las obligaciones y derechos de un masón, se escribió la presente publicación, que no trata, ni con mucho, de ser un libro de consulta de Masonería. Existen buenas obras de este tipo que ayudaran a quien desee obtener información específica sobre algún aspecto particular del tema. Lo que aquí se propone es presentar el panorama general, como se haría ante quien nunca hubiese oído hablar de la Masonería. No se trata de una propaganda en favor ni en contra, sino simplemente una exposición escueta de hechos y datos fáciles de comprobar, pero que, hasta ahora, no estuvieron reunidos en un solo libro.
A pesar de que la Masonería es una institución de respetable antigüedad, y que de ella se han ocupado ampliamente historiadores, filósofos y escritores, existen en la actualidad una desorientación y desconocimiento casi completos de lo que realmente es esta organización que tiene sucursales en casi todo el mundo, y de cuáles son sus finalidades y que medios utiliza para lograrlas. La mayoría de quienes han escuchado en alguna ocasión referencias vagas a la Institución Masónica, se la representan como una especie de mafia tenebrosa que se dedica a incorporar en sus filas a los oportunistas, los cismáticos, los hombres sin credo ni religión, los policastros sin escrúpulos y a los incautos, para sus conspiraciones secretas. Se supone que el objetivo principal de la actividad masónica consiste en atacar a la religión, y el secundario es conseguir puestos lucrativos en el gobierno, la industria, el comercio, o dondequiera que sus adeptos puedan introducirse con sus maniobras encubiertas. Se habla de que la intimidación y el terror son las armas con que son manejados eficazmente los juramentos de esta sociedad secreta, y aun brotan aquí y allá consejas que hablan de terribles y espeluznantes "venganzas masónicas". Muy distinta es la idea que se forman de la Masonería quienes han tenido algún trato con miembros de la Institución. En muchos casos, han creído descubrir que se trata de gente inofensiva, incapaz de "matar una mosca", idealistas y hasta ingenuos, que se reúnen semana a semana en sus "logias", como otros lo hacen en o en la cantina, para "darle su arreglada" al mundo. Como no se ve que para estas personas cambie en forma alguna su situación económica, a veces precaria, ni que se realicen jamás los proyectos loables que dejan traslucir en pláticas, se deduce que la Masonería es una especie de club en que se vuelcan, en saluble "catarsis", la frustración e impotencia de los ideales fallidos y las metas inalcanzadas, y se busca en la discusión libre de variados temas un desahogo a las inquietudes y cierto solaz en el intercambio de conceptos filosóficos. Para quienes han asistido a ceremonias masónicas, o han leído artículos ilustrados de los fastuosos actos que se llevan a cabo, los masones quedan catalogados como una gente ociosa que vive en un mundo artificial de fantasía y teatralidad, reminiscente de la pompa y circunstancia de las órdenes de caballería y la nobleza medieval, sin más finalidad que la de conferirse mutuamente ridículos y altisonantes títulos que halagan su vanidad y darle variedad a la incolora mediocridad de la vida real.
Fuente:
Trazados Masónicos.
Samuel Mario Molina del Ángel.
Editorial Entre Columnas.
No es una sociedad que solicite miembros.
No es una asociación de seguros ni beneficencia.
No es una institución de caridad.
No está organizada para obtener beneficios.
No es una religión ni un credo.
No le impone dogma a nadie, ni en su religión ni en su vida privada.
No busca ventajas para sus miembros, ni en los negocios ni en la política.
No es un foro para discutir asuntos partidaristas.
No es una sociedad secreta en lo que se refiere a su existencia.
La Masonería tiene sus bases en principios éticos, aceptables para todos los hombres decorosos.
Nos enseña la tolerancia para las creencias de los otros y la caridad para toda la Humanidad.
Los masones pueden proclamar con orgulloso que su Hermandad consiste en legiones de hombres llenos de amor fraternal, y afecto aplicable a todos los humanos universalmente.
Fuente:
Trazados Masónicos.
Samuel Mario Molina del Ángel.
Editorial Entre Columnas.
Es una asociación voluntaria de hombres libres.
Es un sistema de
conducta moral.
Es una forma de vida.
Es una sociedad
fraternal.
Nos enseña la
regla de oro.
Desea hacer
hombres buenos, mejores cada vez.
Nos enseña la
moralidad a través del simbolismo.
Emplea ritos
secretos y ceremonias para instruir a sus miembros.
Está basado en la
firme creencia de la existencia de un Ser Superior, la hermandad y la inmortalidad
del alma.
Fuente:
Trazados Masónicos.
Samuel Mario Molina del Ángel.
Editorial Entre Columnas.